A ver, corrían los locos, locos años ochenta. Habíamos entrado en la OTAN, las carpetas de mis hermanas llevaban pegatinas de Rick Astley y Rob Lowe, Canción triste de Hill Street y Se ha escrito un crimen eran de visionado obligado.
La heroína campaba a sus anchas y la movida madrileña había hecho mucho, mucho año.
No obstante, de entre las tinieblas reinantes, sin saber cómo o por qué, surgió una esperanza para los no alienados ... una tormenta de truenos sin luz ... el fuego que brota de un volcán ... pero a veces, también ... un helado manantial ... y aún más.
Y este milagro esplendoroso, esta luminosa esperanza tocó los corazones de los fieles con sus ... cuerdas de acero
Barón Rojo - Cuerdas de acero
Y aún hoy, más que nunca, lo sigue tocando.
¡¡Salud!!
